Estuvieron hace un par de semanas Gente de Zona en la sala Bikini de Barcelona. Es un grupo de reggaeton que descubrí este verano en Cuba. El reggaeton de Gente de Zona es habitual en ambientes de salsa porque se puede bailar prácticamente igual pero con alguna licencia del perreo. En realidad se trata de una mezcla entre ambos. El ritmo es el del reggaeton puertorriqueño pero con instrumentación y coros de salsa.
La situación del reaggeton cubano (lo llaman cubaton) es incierta. Al parecer no está bien visto por las autoridades porque es una música con demasiada influencia extranjera. Pero la música está en la calle. Aunque suena en toda la isla, son pocos los artistas cubanos que se dedican, porque para tener un grupo en Cuba y poder grabar un disco o actuar tiene que ser oficial (es un oficio remunerado por el Gobierno). Dicen que hay grupos pirata que graban de forma clandestina y como no tienen Internet distribuyen sus canciones en discos grabables. Eddy K (Llegaron los Cubanos junto a Gente de Zona) era uno de los artistas más populares y se fue a EEUU, en Cuba no podía grabar.
Gente de Zona es, probablemente, el grupo con más relevancia internacional de música hecha en Cuba hoy y para los propios cubanos (no contamos Buenavista Social Club), pero no tengo claro si viven en la isla o no. El líder de la banda se hace llama director, esto es típico cubano. Allí los que se dedican a la música oficialmente tienen que demostrar su valía desde el colegio. Para ser músico y dedicarse deben dominar, aparte de su especialidad, baile, percusión o composición. Sólo llegan los más capacitados, y los grupos, aunque sean tres, tienen un director, un compositor y un coreógrafo, ya pueden tocar para los turistas en un hotel o en la Casa de la Música.
Para un estilo tan básico como el reggaeton poco se le puede reprochar musicalmente a Gente de Zona. Si la salsa es “música para el pueblo”, como nos decían los salseros de Los Van Van en La Habana, el reggaeton lo es todavía más. No recuerdo un directo más efectivo en años.
Su Homenaje a Benny Moré está incluído en el disco Gilles Peterson presents Havana Cultura (enlace a Spotify). Este vídeo es de un concierto en París hace dos semanas. En Barcelona pasó algo parecido, se juntan muchos emigrantes cubanos. Hay poca o ninguna crítica política ¿si no la hay fuera, cómo la habrá dentro? Pero cogen sus banderas y gritan Viva Cuba.
Podría liarme a reflexionar sobre lo primitivo, puro y honesto de este estilo pero no hay que darle más vueltas, o mueves el culo o no.
en Nochebuena cogí un taxi para ir a cenar a casa de mis padres. El conductor era simpático, ecuatoriano. Doce años en España, no ha vuelto ni tiene ganas de volver a su país. Le pregunté por la música del Valle del Chota, me dijo que es la región con más negros de Ecuador. Es verdad, llevaron a los esclavos africanos. De allí han salido futbolistas, no me preguntes cuáles. Dice la wikipedia que “su principal manifestación es la música y su destreza para bailar y tocar la bomba, el tambor y otros instrumentos muy rudimentarios y se dedican a las labores agrícolas”.
Llegamos a destino, bajo del taxi y camino los 40 metros hasta el portal. Cuando estoy metiendo la llave en la puerta veo a un chaval corriendo, me mira, se para, y viene hacia mí: “Me persiguen, me han apuntado con una pistola, déjame entrar”. Y mientras entramos y cierro la puerta rápido, pienso, ¿y si es un truco para atracarme a mí? Pero me lo creo, está temblando. Me dice que es el encargado del Caprabo que hay al lado, que era el último que quedaba y que al salir y cerrar la puerta se le han aparecido dos tipos con “pasamontañas hasta la nariz” (braga, entiendo), y una pistola, y le han dicho: “No corras, no corras”. Y se ha puesto a correr. No sabemos si están dentro de la tienda robando o si se han ido.
Como el portal de casa de mis padres tiene unos ventanales grandes a los lados, le digo que nos apartemos, no vaya a ser que se monte un tiroteo y se complique la noche. Porque verse involucrado en un tiroteo en Nochebuena es un giro del todo inesperado. Nos escondemos, pero no del todo, él tira sus cosas al suelo, yo no dejo de mirar a través del cristal por si veo a los atracadores. Le digo que llame a la policía. “Eran dos, bla, bla… de aspecto magrebí… me han puesto una pistola en la cara”. Luego llama a su jefe: “…creo que he cerrado bien, si no, saltaría la alarma… estoy en el portal de al lado con un señor (el señor soy yo), es un cliente…” Me mira, ni asiento ni niego, he comprado tres veces, no vivo ahí, pero al jefe eso no le debe interesar. Tengo ambas conversaciones grabadas en vídeo con el móvil, pero entre que desde el HTC no puedo exportar por Bluetooth a Mac, y que no sé si es legal reproducir el audio, no lo colgaré.
La policía tardó bastante, más de diez minutos creo. Llamé a mis padres para decirles que estaba en el portal con el del Caprabo, que le habían intentado atracar, esperando a la policía. Y me dijeron: “Vale”.
El chico me explica que hace unos días la empresa envió un e-mail advirtiendo sobre los riesgos del cierre y los atracos. Y esa misma tarde se lo habían dicho de nuevo. Tenía algo de preclaro, cuando dice “nunca sabes cómo reaccionarás si te apuntan con una pistola. No corras, no corras, sí, no corras… pues yo he corrido”. “Yo no sé qué habría hecho ni qué hay que hacer pero te ha salido bien”, le digo. También es ecuatoriano, podría haber sacado el tema del Valle del Chota, pero ya sería demasiado gag.
Al rato se asoma un hombre por el cristal: “es aquí, es aquí”. No sé si abrir, miro al del Caprabo, el hombre saca una placa de policía, abro la puerta. Son dos mossos de paisano. Empiezan con las preguntas. Yo no he visto nada. Se van hacia el Caprabo, le doy una palmada en el hombro al chaval, que vaya bien. Me da las gracias, un día de estos iré a saludarlo.
Después de cenar bebimos tu cognac armenio, es delicioso. ¿Se toma sin hielo, no? Otro día te cuento más.
Me parece acertada, y comparto hace tiempo, la idea de promocionar el RSS que propone Carlos Guadián. Porque en nuestro entorno online más inmediato podemos tenerlo claro y asumirlo como algo imprescindible, pero en otras situaciones con amigos y conocidos, internautas con mayor o menor frecuencia, el RSS es desconocido.
El RSS es un formato que permite seguir las actualizaciones de una web sin necesidad de visitarla. Imagina que en lugar de tener que visitar cinco, diez o veinte blogs, tienes todas las actualizaciones en un sólo sitio. No sólo ahorras tiempo, sino que te aseguras no olvidar páginas interesantes. Además, las actualizaciones (por ejemplo los posts) se quedan guardados en el agregador, y puedes revisarlos a diario o cuando te apetezca.
El lector de fuentes RSS que utilizo es Google Reader, si tienes una cuenta en Gmail, arriba a la izquierda está la opción Reader. El funcionamiento es sencillo. En la mayoría de blogs y páginas web verás el simbolo del RSS (o feed). Si haces clic te dará la opción de suscribirte, y podrás escoger Google Reader u otros servicios. El lector entonces guarda la dirección del blog y cuando lo abras tendrás el histórico de lo que se ha publicado, por orden de publicación, de tantos blogs como quieras.
La mayoría de blogs tienen la opción de suscripción por RSS visible, también muchas páginas web. Por ejemplo puedes suscribirte a la información deportiva de un periódico, a una cuenta de Twitter, o incluso crear una alerta de Google con las palabras “Andrés Iniesta Fuentealbilla”, y cada vez que se publique algo relacionado con el pueblo natal del jugador manchego tener la información en tu lector de RSS. En mi caso, que sigo blogs de música, incluso puedo escuchar canciones y sesiones online o ver vídeos directamente desde Reader.
Aprovechas mejor el tiempo y te ofrece una lectura ordenada y cómoda de los contenidos de Internet que a tí te parecen más interesantes. Porque en definitiva se trata de eso, de información (posts, noticias, música…) a la carta, y en una sola página.
Si nada de lo anterior te ha convencido para empezar a usar el RSS, en este vídeo está mejor explicado.
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Suena el teléfono, es Aitor. “¿Qué tal tío? Oye, ¿quieres salir en Perestroika haciendo de DJ?” No tengo nada mejor que hacer, pienso. “Vale, pues este finde grabamos, tú tienes mesa de mezclas, no?”
Son las cuatro de la tarde del sábado, me siento en una esquina e intento pasar desapercibido. Están grabando escenas de una fiesta, hay veinte personas bailando al ritmo de las palmas de Aitor. Se me acerca una chica, “¿tú no bailas?” No, respondo. Mira el mezclador que tengo al lado. “Ah, eres de sonido”. No, soy el DJ. Me mira extrañada, no entiende nada. Yo tampoco.
Perestroika es una serie creada para Internet por Aitor Gutiérrez, Raúl Navarro, Jon D. Domínguez y Sergio Sarria.
Raúl es el protagonista, su objetivo es acostarse con todas las mujeres posibles, y sus amigos, Cristina y Miguel, lo acompañan y sufren en el intento. “Nunca han existido reuniones para crear la serie, siempre hablábamos de ella cuando estábamos borrachos en algún sitio. Un día decidimos apuntar anécdotas que nos ocurrían y cuando vimos que teníamos muchas y buenas decidimos empezar a escribir”. Tienen suficientes, doy fe, en una posfiesta reciente se montó un conflicto político-sexual entre nacionalismos y novias de amigos, que es la última moda en tanganas.
En una pausa salimos a fumar. Aitor vuelve a la carga: “Oye, vas a decir una frase, vale?” Claro, cómo negarme. Creo que se la acaba de inventar. Volvemos dentro. Sigue el rodaje, Raúl está a punto de caer, todos ríen, se levanta y dice que se parece a Powder, aquel albino con poderes. Ha destapado un filón. Director, cámara y actor encadenan una broma detrás de otra, pobre Powder, mientras los figurantes esperan que griten acción. No pueden evitarlo, primero está el gag, y después todo lo demás.
Grabando en la Ciutadella en Perestroika 1×01
“Perestroika en sí es absurdo. No es como hacer un cortometraje que lo preparas durante dos o tres meses, lo grabas y lo mueves por festivales. Perestroika requiere hacer un trabajo con la exigencia de un cortometraje, pero con la diferencia de que se graba cada mes. Lo mejor de todo es que no sabemos muy bien por qué ni para qué”, explica Aitor Gutiérrez, director de la serie. Para Cristina Gallego, actriz protagonista, lo mejor de Perestroika es “que el trabajo realizado es directamente proporcional a la diversión, cachondeo o jarana que luego te espera”. ¿Cómo te convencieron para colaborar? “Me emborracharon (muy severo) en la primera reunión, el día que los conocí”.
Han pasado seis horas, sigo sentado. Llega mi turno. Hasta ahora mi experiencia como actor se basa en hacer de juez de Sócrates en una obra del colegio (subía nota) con una túnica y chanclas Nike. En la primera escena gritaba ¡Heliastas de Atenas! No recuerdo más. En la universidad, por aburrimiento, hice de animador de fiestas en “Sueño de una noche de verano”. Como era el que tenía menos frases me pusieron de apuntador. En mi segunda y última aparición en el escenario se me cayó un plafón del decorado y pasé el resto de la escena con la mano levantada, como saludando, mientras lo aguantaba. Pero volvamos a Perestroika.
Viene la chica que antes me preguntó si bailaba o era de sonido, es la maquilladora, ato cabos. Me peina las cejas y me distraigo pensando si esto debería incorporarlo a mi acicalado diario. Digo mi frase cuatro, cinco o seis veces, lamentable, no creo que lo puedan aprovechar. Volvemos fuera, uno de producción le explica a Aitor que ha venido un ayudante de dirección, que se lo ha presentado y no le ha hecho caso. “No jodas, ¿quién era?” Uno que has puesto a bailar.
Mikel Urmeneta, Aitor Gutiérrez, Jon D. Domínguez, y Cristina Gallego, en Perestroika 1×02
En Perestroika nadie cobra, todos son amigos de amigos, hay buen rollo, pierden pasta, tienen que divertirse. El curro está en ir uniendo piezas y en la cantidad de horas que dedican. Lo explica Raúl: “Cada capítulo me roba 5 años de vida. Por lo demás, sigo siendo el mismo chaval humilde que un día salió del pueblo para conseguir, con esfuerzo, sacrificio y 500 millones de visitas en YouTube, dispararse a Scarlet Johansson“.
“Perestroika es bastante diferente a los otros curros que he tenido. Sobre todo teniendo en cuenta que hasta la fecha casi siempre había trabajado como camarero”, habla Miguel Esteban. “Al principio me preocupaba Aitor, por aquello de que nunca había trabajado a las órdenes de un esquizofrénico zurdo disléxico con labio leporino. Pero tengo que decir que está siendo una experiencia maravillosa”.
Raúl, Aitor y Jon
Son las diez de la noche, acaba el rodaje por hoy. Cuelgan el segundo episodio, nos encanta, van a más, se están soltando, van por donde quieren. Aplausos. Brindan con un melón lleno de ron. El martes a las doce de la noche estrenan el tercer episodio: Man on Fire. Sigue el gag.
Llevamos un par de meses trasteando en Spotifare, un blog en el que invitamos a amigos y conocidos a que suban sus playlists de Spotify y nos expliquen el motivo de su selección.
Como somos un poco patosos con el html (gracias Miquel) y el diseño (gràcies Laura), nos hemos retrasado un poco en promocionarlo. Pero ya estamos en marcha: http://spotifare.com
Nuestro objetivo es compartir playlists de estilos variados, seleccionadas por fans de la música, ya sean DJs, periodistas, aficionados o profesionales, lo importante es que tengan algo interesante que contar y nos sorprendan con su música. Si quieres colaborar con nosotros escríbenos.
Tenemos un perfil en Twitter donde enlazamos playlists, temas, vídeos y noticias relacionadas con Spotify: @spotifare
Termina la temporada de Formula 1 y el piloto más rápido se ha quedado sin asiento. Ferrari ha despedido a Kimi Räikönen (Espoo, Finlandia, 1979). McLaren o pasarse a los rallies no son la única opción, también está no hacer nada: “Puedo si quiero. Puedo hacer lo que quiera, pero aún no he tomado mi decisión sobre qué quiero hacer”.
Kimi es el piloto maldito. El tercer piloto de la historia que más vueltas rápidas ha conseguido, por detrás de Michael Shumacher y Alain Prost. Pese a haber ganado sólo un mundial nadie discute la calidad de Räikkönen y lo sobrenatural es un recurso habitual entre quienes somos fans para justificar lo bueno y también lo malo. Asumimos que es un piloto perdedor con la misma fuerza que creemos en su talento. Además de su épica en la pista, Räikkönen seduce por su caracter, impasible a casi todo.
Durante varios meses fue el mejor piloto del campeonato, encadenó varios podios consecutivos cuando más se le criticaba. Ganó en Spa. Dice Joan Villadelprat que los equipos saben qué piloto tienen por cómo corre en Spa. Kimi ha ganado cuatro de las cinco últimas carreras en el circuito belga. En la carrera siguiente en Monza le preguntaron si estaba contento por haber ganado la semana anterior: “Una victoria no me cambia la vida. ¿Es más fácil la vida cuando ganas? No lo creo. Y si me ves un poco más contento, créeme, hay muchas otras razones para ser feliz que ganar una carrera”.
En el suplemento Hombre de El País Semanal del 11 de octubre (Kimi contra todos), Quino Petit explica que Räikkönen “vive en una permanente huida. En la pista, desde luego, y también fuera de ella. Está claro que corre como si le fueran siguiendo. Pero también parece escapar de todo lo que le rodea. Esquivo, reservado y juerguista, lleva tatuado su apodo en el brazo izquierdo, Iceman. Ha cumplido 30 años. Amante de las saunas, el vodka, los grupos de música finlandesa y el hockey sobre hielo”. El periodista cita a su ingeniero de pista, Andrea Stella:
En comparación Schumacher era más dialéctico. Kimi trabaja más su intuición; con él no necesitas discutir tanto. Lo que el alemán contaba en diez palabras, Kimi lo resume en una. (…) No le hace falta ser político. Räikkönen no siente la necesidad de tener que convencer a nadie de lo que es.
Según Stefano Domenicalli, director del equipo: “Kimi es el mejor en términos de talento que nunca he visto en 20 años”, para Marc Gené “tiene el mayor talento natural de toda la parrilla de Fórmula 1″. Jean Todt y Michael Schumacher fueron sus valedores para fichar por la escudería que le ha echado. Alonso ha comentado en varias ocasiones que es su mayor rival. Ahora está solo, y su asiento lo ocupará el asturiano.
Ha sido uno de los pilotos más criticados. Sobre su afición a la bebida responde: “Bebo ahora como lo hacía cuando gané el campeonato, no veo por qué tiene que ser diferente”. Es el único corredor que no forma parte de la Asociación de Pilotos.
Kimi debutó en Fórmula 1 después de correr sólo 23 carreras con un monoplaza. Tras su éxito en la Fórmula Renault, Peter Sauber consiguió que le dieran la superlicencia para correr con su equipo. En su primer gran premio, Australia 2001, donde también debutaba Fernando Alonso, terminó sexto y consiguió sus primeros puntos. Media hora antes de la carrera estaba durmiendo. Aquella temporada Sauber finalizó cuarto el campeonato de constructores, su mejor resultado, Kimi compartía equipo con Nick Heidfield.
En 2002 ficha por Mclaren sustituyendo al doble campeón del mundo, también finlandés, Mikka Hakkinen. En su primera carrera a las órdenes de Ron Dennis finalizó tercero. En el Gran Premio de Francia, Kimi estuvo a punto de ganar por primera vez, pero pocas vueltas antes del final derrapó sobre una mancha de aceite de otro coche y Schumacher le adelantó. Terminó la temporada en sexta posición, por detrás de su compañero David Coulthard.
2003 fue el año de su lucha con Michael Schumacher. En la primera carrera de la temporada salió en quinceava posición y finalizó tercero, con fallo eléctrico y penalización incluidos. Mandó a Schumacher a la hierba en una lucha rueda a rueda, poniendo fin a una racha de diecinueve podios consecutivos del alemán. Aquel año fue subcampeón del mundo a sólo dos puntos de Schumacher. Fernando Alonso batió al Kaiser dos años después.
2004 fue un desastre, McLaren sólo consiguió una victoria en toda la temporada con su MP4-19/B, fue en el circuito belga de Spa. Kimi se retiró en ocho de las dieciocho carreras.
El arranque de 2005 fue complicado por problemas con los neumáticos y la fiabilidad del Mclaren. Durante la temporada, en tres ocasiones se retiró por problemas mecánicos cuando era líder, esas tres carreras las ganó Alonso. Aún así fue el piloto con más victorias, siete. Volvió a ser subcampeón del mundo, en esta ocasión detrás de Alonso. La prensa inglesa entendía que era el mejor piloto, y la española, encabezada por Antonio Lobato, que era un rompecoches. España enloquecía con el primer título de Alonso. Las revistas F1 Racing y Autosport premiaron a Räikkönen como el mejor piloto del año.
En 2006 no ganó ninguna carrera y se retiró en seis. Terminó quinto en la clasificación de pilotos, Alonso ganó el Mundial y Schumacher anunció su retirada. Ferrari fichó a Kimi. Aquel año protagonizó esta salida en Montmeló, adelantando a cuatro coches antes de la primera curva:
En su primera carrera con Ferrari en la temporada 2007 consiguió pole, vuelta rápida y victoria. “A diez vueltas del final casi me duermo. Me distraje, mi nivel de concentración bajó un poco y tomé la curva tres demasiado abierto”. Bajo la dirección de Jean Todt (artífice de los cinco mundiales de Schumacher en Ferrari) fue campeón del mundo en la última carrera por un punto, gracias a su compañero Felipe Massa (que cedió su posición) y al desencuentro de Alonso y Hamilton en Mclaren:
A Ferrari le gusta que sus pilotos cumplan las órdenes de la misma manera que a Räikkönen le encanta delegar cuantas cosas puedan limitar su pasión por correr. Apenas hay dudas de que se trata del piloto más rápido en carrera porque no hace concesiones al coche. La alianza entre Ferrari y Räikkönen ha resultado celestial ante la pugna entre Alonso y Lewis Hamilton, neutralizados ambos, el uno por exceso de enemigos y el otro por tener demasiados amigos. La scuderia se encarga de poner el bólido a punto y el finlandés de conducirlo a la victoria. Así de simple. Ramón Besa, El País – 22/10/2007
Stefano Domenicalli sustituyó a Jean Todt como director de Ferrari en 2008. Los errores de equipo fueron constantes. Niki Lauda, ex-campeón del mundo con Ferrari comparó la situación del equipo con la que tenía Schumacher: “Ross Brawn, al ser inglés, fue el enlace ideal entre la cultura de los italianos y Schumacher, que brindó su eficacia alemana. Ahora los italianos han asumido todo el protagonismo y la cosa no funciona. Podríamos hablar de caos. Ese es el problema”.
Fue un año frustrante para Kimi, casi siempre detrás de Massa, que a su vez perseguía a Hamilton, ganador del mundial. En el Gran Premio de Singapur Räikönnen salió tercero por detrás de Massa y Hamilton. En la vuelta 14, Nelsinho Piquet provocó un accidente para beneficiar a Fernando Alonso con la salida de un Safety Car. Los dos Ferrari aprovecharon para entrar a repostar. Kimi tuvo que esperar a que Massa finalizara, y cuando lo hizo arrancó con la manguera del fuel enganchada, perjudicando todavía más a Räikkönen. Kimi volvió a pista perdiendo doce posiciones. Remontó hasta la quinta, consiguió su décima vuelta rápida de la temporada, golpeó en el muro, y se retiró.
Shadowless09 explica cómo tomó esta fotografía: “The car stopped right in front of me at turn 11/12 after crashing at turn 10. It just feel so sad… Kimi just sat there and waited for it to be over. Was kind of hoping that he would win this round but it’s just not happening”.
Este fue el desenlace del Gran Premio de Spa, Kimi en todo su esplendor y su desgracia:
Una temporada después Ferrari anuncia que sustituye a Räikkönen por Alonso, coincidiendo con la entrada del Banco de Santander como patrocinador de la Scuderia.
2009 ha sido el peor año para muchos espectadores de la Fórmula 1. Culpa de los escándalos, las guerras internas y un reglamento difuso que supo aprovechar el más listo, Ross Brawn, para que Jenson Button, un piloto al mismo nivel que media parrilla, ganara el mundial. Pero escándalos, favoritismos y reglamentos que bailan ha habido siempre, aunque quizás nunca tan evidentes como este año.
Es probable que Schumacher no hubiera ganado tantos mundiales si Ferrari no hubiese sido la niña mimada, ni Alonso habría ganado sin Michelin, como Button sin el doble difusor. Kimi ganó su mundial porque fue menos malo o menos tonto que la pareja Alonso-Hamilton, y porque tuvo la suerte que nunca ha tenido. Kimi podría llevar tres o cuatro mundiales, como Alonso, Hamilton, Massa, y los que vengan, sólo hay que intercambiar pilotos y escuderías en función de la temporada para obtener una combinación ganadora, y mientras nos entretenemos.
Me gusta Kimi porque es diferente a todos los demás, porque es una fuente inagotable de gags, porque no critica, no echa la culpa a otros, va a lo suyo, es el más rápido, tiene todo el talento y la peor suerte, y porque parece que todo el peso del mundo cae sobre sus hombros cuando en realidad piensa en un helado de chocolate. Quizás ayer fue su última carrera en la Formula 1. No le quitará el sueño, seguro.
[Gracias a Manel Serras en El País, Joan Villaldelprat en TV3, Pedro M. de la Rosa en la Sexta, y Miguel Sanz en Marca, por enseñarnos sobre Formula 1 más allá del forofismo hacia Fernando Alonso de la mayoría de los medios. Y en especial a Manuel Gómez, que finaliza etapa en Quiero Briatore, el mejor blog sobre Formula 1 en castellano.]
[Escrito por mi amigo Sergio, al que suelo escribir en la categoría Querido Andrés]
Querido Gin,
te explico a continuación lo que sucedió en el segundo día, postpartido.
Obvié en mi relato el recuerdo de un homosexual tatuado gritando en un bar la noche anterior “I love Iniesta. Fuck Madrid”. Lo cual me ha recordado, aunque no venga al caso, cómo cuando el Barça ganó la Copa de Europa lo celebré en un bar, donde estaba siempre aunque no tuviera nada que celebrar, y un ruso se acercó a mí para decirme “Iniesta is God”.
Básicamente, creí que tenía que intentar hablar con Andrés Iniesta dado que parece que el destino asocia a sus fans más inexplicables con mi persona. Bueno, pues por segundo día consecutivo aparecemos en el hall del hotel, siendo los primeros clientes del bar (estamos hablando de mediodía). Así que un café, para dar buena imagen, y posteriormente cervezas. Los jugadores tenían día libre, era domingo, y además el día de la ciudad. En la plaza habían organizado una especie de andamio gigante donde, se supone, habría un concierto estelar.
Conocimos al cocinero de la federación, con el que conversamos acerca de la ausencia de vegetales de calidad en esta ciudad, pero ensalzamos sus frutas (concretamente sus albaricoques) y su coñac, aprovechando para recomendarle la versión de 20 años, que debe comprar, y que hace poco degusté en un restaurante georgiano, con gusto para mi paladar y dolor para mi bolsilo.
Nos prometió darnos al día siguiente dos botellas de vino de la bodega de Aitor Karanka (exjugador de no excesiva fama), dándonos así la excusa para volver en el tercer y último día de la selección al hotel. Por último, mi colega le llevó a la puerta y le recomendó un supermercado (!) en plan “mira, ves esa calle, allí tuerces a la derecha, sigues recto dos minutos y lo verás”. No tiene pérdida.
Bajó Fernando Hierro con su ordenador portátil, al cual ni saludamos ni tampoco hizo el ademán de hacerlo él al ver que éramos españoles, y se parapetó en otra mesa con componentes de la federación, tan impresentables como él. Paradójicamente desde el momento en el que se conectó a internet se jodió nuestro wifi y la red local de teléfono durante HORAS. Debo decir que, para mí, sin dudas, él fue el culpable de la incomunicación que padecimos durante horas.
Apareció Vicente del Bosque, entrenador del equipo, con el que mi amigo se hizo una foto. En agradecimiento le soltó la siguiente perla. “Vicente, yo te conocí hace años, cuando era niño. Dabas un clinic sobre fútbol. Y tenías pelo entonces”.
Empezamos a escuchar barullo en la calle y vimos que la multitud se agolpaba, de espaldas al concierto, mirando a la puerta del hotel. Ya que los jugadores iban a llegar de su día libre. Entró primero uno que jugó en el español y ahora en el liverpool y llevo tres días pensando en su nombre y no me acuerdo. Paso de buscarlo en internet. Entró Piqué. Alguno más. Entró Casillas. Le dije a mi colega “mira, Casillas” pero no hice el más mínimo intento de levantarme. “Yo soy del atleti”, dijo mi colega mientras seguía mirando si su móvil funcionaba.
Entraron varios. Pero no Andrés Iniesta. Ya que la coordinadora de la selección recomendó a los que quedaban por venir que entraran por atrás. Frustrando mis posibilidades de preguntar a Iniesta por el mejor hotel de Fuentealbilla.
Pero el momento de la tarde fue el siguiente. Entró Sergio Ramos, defensa del Madrid. De repente, mi amigo se levantó y fue hacia él como una flecha. En realidad, mi amigo sólo quería ver a Fernando Torres por algún tipo de nostalgia atlética supongo. Se acercó y le dijo “Fernando, ¿te importa que nos hagamos una foto?”. Mientras yo sostenía la cámara, y Sergio Ramos pasaba el hombro por la espalda de mi amigo, en el momento en que yo hacía la fotografía, el jugador dijo “no soy Fernando, soy Sergio”.
Una vez mi colega le dio las gracias se sentó a mi lado y me dijo….”joder, ¿pero éste tío quién es? que dice que se llama Sergio”. Le expliqué que era un defensa y me dijo “ya me parecía raro que fuera Torres, por el pendiente brillante que lleva en la oreja y me ha dejado ciego”. Total, que su ilusión por poner la foto en facebook para mostrarla a sus amigos atléticos quedó destruida cuando le dije que jugaba en el madrid. “No me jodas”, dijo mientras me miraba con ojos de rata asustada. “Hostia, pues voy a borrarla”. Le convencí de que no lo hiciera porque pensé que era la primera foto de Fernando Torres disfrazado de Sergio Ramos que hay en el universo.
Y al final apareció Villar de nuevo, dándonos su opinión sobre la unión europea, las federaciones de fútbol (o como “me opongo a hacer un grupo de federaciones ricas, cosa que me piden italianos e ingleses, me critican por robar el dinero pero mientras tanto soy el único presidente que lleva al equipo a países como Macedonia para jugar gratis”) y ligeramente sobre la prensa. Aprovechamos, por justicia, para agradecerle el hecho que siendo el presidente fuera, curiosamente, la ÚNICA persona de la delegación que nos trataba, a los españoles que vivimos aquí, con algo de calidez. “Ya os dije que ser normal es lo más difícil en esta vida”.
Así que me quedé con las risas de Villar en mi cabeza y con la intención de volver al día siguiente a por mis botellas de vino. Y preguntándome si Sergio Ramos pudo dormir esa noche.
Si quieres terminaré la historia. Por lo demás, paradójicamente, nos fuimos sin ningún autográfo de nadie ya que, sinceramente, no le veo utilidad alguna.
Saludos desde Armenia (la selección se fue, pero la gente sigue viviendo aquí. Lástima).
[Escrito por mi amigo Sergio, al que suelo escribir en la categoría Querido Andrés]
Querido Gin,
Como sabes, en los últimos días he coincidido con la selección española de fútbol en Armenia. Ha sido una experiencia un tanto surrealista. Te explicaré algunos detalles.
Yo no había comprado entrada para ver el partido porque la verdad es que me da bastante lo mismo. El día antes me encontré en la calle con Manolo Lama y otros periodistas que nos preguntaron si habíamos venido a ver a la selección. Como si no tuviera otra cosa que hacer que irme a Yerevan a ver fútbol. Nos preguntaron por un bar, de modo que les recomendé uno gay, lo cual, curiosamente, terminó con la conversación. Les aclaré que en el resto sólo había putas.
Es fácil saber dónde anda la gente en una ciudad tan pequeña y no creas que había un revuelo muy grande por ver a los jugadores. De modo que decidí ir al hotel para ver si veía a alguien. Y me pasé la tarde con un colega en el hall del hotel tomando birras. A todo esto nosotros buscábamos a un tal J., no el cantante de Los Planetas, sino un jefe de prensa o algo así, porque mi colega tenía que darle caviar para llevárselo a un amigo en común. Sabíamos de él que es bajito y tiene bigote. El susodicho no vino a la concentración, según nos confirmó el periodista el día antes. Pero nos dijo que se lo comentáramos a otro encargado de la federación.
Así que estábamaos buscando a J. cuando apareció otro periodista, bastante estúpido por lo que deduzco de su escasa educación. Le preguntamos si sabía si había alguien de la federación y debió intuir, erróneamente como todos, que veníamos a por autógrafos o vete a saber qué.
«Los jugadores visten con chándal negro, quizá los veáis por ahí».
«Mira amigo, me la traen al pairo los jugadores. Lo que queremos es dar un paquete para J.».
Eso le descolocó de modo que nos dejó dos nombres que no nos sirvieron para nada. Uno de los nombres era Antonio Limones. Lo escribo entero porque me gustó un apellido tan frutero. Limones.
Cuando perdíamos la esperanza entró en el hotel un hombre bajito y con bigote. Mi amigo dijo «ése es J» y fue a preguntarle. Tristemente se trataba de un iraní despistado.
Finalmente apareció A.Villar, presidente de la federación, acompañado de una comitiva de abuelos. Todos con puro y cara de haber pasado ya por el trago del famoso coñac armenio.
Y ahí fue donde apareció la preclaridad de Villar, con el que charlamos unos minutos. Nos regaló entradas, diciéndonos «os las daría para el palco pero seguro que la liamos y nos terminan echando». Y antes de irse una reflexión curiosa por su parte: «no olvidéis nunca que lo más difícil en esta vida es ser una persona normal y corriente». Filosofía española de sobremesa de toda la vida, de ésa que me gusta a mí.
Bueno, ya que teníamos una entrada nos fuimos a ver el fútbol. Antes de comenzar el partido empecé a ignorar al grupo español (típica comitiva sin humor, rasgo distintivo de los españoles en los últimos años) y charlé con los armenios. Un militar me quiso echar por meterle un banderazo a un niño aunque, obviamente, no captó que estábamos de cachondeo.
En la segunda parte empezó a llover así que subí unas escaleras y me fui a ver el partido con los armenios, junto a una chica morena bastante guapa, por cierto. Ante la entrada en el campo de nuestro apreciado Iniesta empecé a corear su nombre. Marcó Armenia, marcó España y los armenios que me rodeaban gritaban «Iniestaaaa» mientras un periodista de onda cero, si no recuerdo mal, se moría de la risa. Un abuelo me preguntaba por el barça y la gente seguía coreando el nombre de Iniesta.
Terminó el partido y los militares nos tuvieron esperando diez minutos. Luego me fui con mi amigo, pisando charcos, hasta un bar.
Ese fue el primer día de una larga historia que ahora por cansancio, resaca y obligación moral de limpiar el piso no puedo continuar. Pero si quieres lo haré.
Porque lo más interesante está por venir.
Esta noche Cuatro estrena la primera temporada de FlashForward. Desde hace unas semanas se comenta que tiene conexiones con Lost o que es la serie que viene después de Lost. Hasta se ha publicado una lista de coincidencias tan ridículas entre una y otra como que sale un 4 y un 16, o que en un plano hay naranjas (la sonrisa de Locke). Lo único cierto es que esta serie es posterior a cinco temporadas de Lost y se reconoce su influencia, a veces de forma descarada. FlashForward se basa en un libro de Robert J. Sawyer.
A un fan de Lost le diría que FlashForward es como Lost pero sin la isla, como si sólo viéramos la parte de los flashbacks. Y a los que nunca han visto Lost y no tienen nada mejor que hacer, que la miren, que se van a entretener. Cuatro deja seleccionar audio en versión original.
Estas series de entretener suelen chirriar en cuanto entran en terreno sentimental, no es el caso. Los actores, no sólo protagonistas, y el guión cumplen. Y se plantean algunas cuestiones interesantes, más allá de la intriga, que la hacen diferente al producto medio de este tipo.
Los creadores de la serie antes fueron productores y/o guionistas en 24, Star Trek, Batman begins (malísima), The Dark Knight (buenísima) o Battlestar Galactica. Es un batiburrillo pero les ha salido algo interesante. He visto los dos primeros episodios, y en esta división de series (al margen de HBO), es la mejor opción con diferencia, mientras llega la última de Lost.
Actualización 12/10/09:
Después de ver FlashForward s01e03 empiezo a dudar. Los minutos de relleno son bastante ridículos, tampoco me convence cómo avanza la trama. En un par de episodios veremos…
Saben mis allegados que Kimi Räikkönen es mi ídolo. No podría parar de escribir si tuviera que dedicarle un post, por eso no lo he hecho nunca, pero lo haré cuando deje Ferrari por la llegada de Alonso, probablemente antes de que acabe el año. Antes es obligatorio detenerse en la aparición estelar de Luca Badoer como piloto sustituto de Felipe Massa en el GP de Valencia. Porque dicen que en la Fórmula 1 faltan pilotos con carisma, y Ferrari nos ha dado la pareja perfecta.
Luca Badoer, primer piloto italiano que conduce un Ferrari en diez años, ha sido durante el mismo tiempo piloto de pruebas de la Scuderia. Shumacher lo recomendó para sustituir a Massa en detrimento de Marc Gené, y su actuación no ha podido ser más lamentable. Fue el último en las sesiones de entrenamiento, en la clasificación y en la carrera. Le multaron cuatro veces por sobrepasar el límite de velocidad del pitlane, hasta tuvieron que advertirle verbalmente. El domingo en carrera le adelantó Grosjean también en el pitlane y acabó pisando la línea al salir, además de numerosos trompos y salidas de pista. Leo en el Twitter de quierobriatore que, como colofón, le dio un toque a un Force India al “aparcar”. Badoer nunca ha puntuado en los 56 GPs que ha disputado (el último en 1999).
Ante la duda de si le sustituirán de cara al próximo GP, lo han confirmado en las noticias: “Badoer llevará su particular espectáculo a SPA.”
La gestión deportiva de Ferrari está por los suelos. Decía Joan Villadelprat que Ferrari “todavía la puede liar más”. Está claro que Gené lo habría hecho mucho mejor, pero desde que Lobato y los suyos llamaron a Badoer “el máximo perdedor”, tengo dos ídolos, y los dos son pilotos de Ferrari.
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