
Primero reconoceré que soy fan de M. Night Shyamalan, pero lo soy por motivos que no han convencido en algunas conversaciones sobre este director. Y lo entiendo, porque lo que me gusta de Shyamalan es que hace lo que le da la gana y lo hace de una forma especial, lo que le convierte en un creador único. Ahora bien, ni mucho menos puede compararse con Hitchcok, como he leído más de dos veces. El sexto sentido ya pasó a la historia y El protegido puede envejecer bien, pero Señales, El bosque o La joven del agua, no son excepcionales, y pierden en visionados posteriores. Aún así mantengo mi condición de fan, a veces es un personaje, una escena, un vestido, un gesto… Y otras es todo lo anterior a la vez, durante más o menos tiempo, pero con la intensidad suficiente para hacerte contener la respiración, suspirar o sonreir.
The happening, traducida en América Latina como El suceso y en España como El incidente, es una película atípica. Shyamalan aprovecha la confusión para entretener durante hora y media: ¿Qué ocurre? y ¿por qué? Eso es todo. Butaca, palomitas, una historia original y una pregunta para hacernos. El tiempo que le dediquemos a responderla ya depende de cada uno, en mi caso poco. Como novedad, Shyamalan incopora dosis de violencia como nunca se ha visto en sus películas, y sorprende, y asusta. Hay escenas que son magistrales, muy por encima del conjunto de la película, de ese tipo que hacen que siga atento a su trabajo, aunque en este caso haya menos.
Tags: El incidente, Shyamalan