Pensaba que un Versus en el Nitsa con Robert Hood y sobre todo, James Ruskin, nos dejaría sordos y agotados. Pero Ruskin fue flojísimo, además de los problemas que tuvo con el software de mezcla, quizás Traktor, y Robert Hood sabió a poco. No sé cuánto suelen durar sus sets pero tengo la sensación de que en una hora y poco comprimió demasiado. Hood presentaba la reedición de Minimal Nation (Axis, 1994), y material inédito de la época. Pinchó con vinilos, y cambiaba a menudo varias veces el disco antes de decidir qué poner, estuvo desubicado, con altibajos.
Ahora bien, hay que reconocer su fe en el minimal, porque cuando la gente empieza a responder, por contundencia, por griterío, y decidir volver a la oscuridad y a la repeteción, sin apenas elementos porque es allí donde los quieres llevar, es predicar desde lo alto. Y entonces estaremos más quietos, y nos dejaremos llevar, pero necesitamos tiempo. Su técnica es de la vieja escuela, parece viejo mezclando, es inercia, le fluye. Como este hombre hay muy pocos, aunque tire de reediciones, es bueno tenerlo sobre el escenario. Nos recuerda que hay pirados con una visión y que nacieron para esto. Recomiendo esta entrevista para el blog de awdio.com: Minimal to the core.
Si esto pasaba el jueves, el domingo no esperábamos, ni de lejos, la fiesta que se montó durante el día en la terraza del Hotel Silken con los colectivos de Barraca (Valencia) y Net28 (Madrid). Dicen que había gente esperando desde las siete de la mañana. Era divertido, en el hall del hotel habían montado una mesa para las entradas-pulsera, y desde allí un segurata marcaba la planta 10 en el ascensor. En ese ascensor pasamos buenos ratos, nunca sabías dónde se abriría la puerta. A un ascensor con varias mozas y mozos de torsos semidesnudos y gafas de sol se subió una familia con maletas, que, tras la sorpresa del “dónde nos hemos metido”, acertaron a decir bon jour.

La música genial, tech-house supongo, ya no sé cómo va esto, bailamos muchas horas. Y escuchamos comentarios del tipo “esto es mejor que el Sónar”. No lo dudo. Bien organizado, buen sonido, el ambiente, la piscina. Lo comenté con David Puente, los hoteles pueden salvar el clubbing de Barcelona, espero que se den cuenta. No sé repetirá, porque un domingo de Sónar influyen muchos factores pero Barcelona tiene oportunidades que hay que aprovechar.
En YouTube la prueba: http://www.youtube.com/watch?v=eBx4gQkjQq8
Myspace de Robert Hood
Net 28
Barraca music