La primavera oscura

Si no puedo bailar, no quiero tu revolución. Emma Goldman

Esta no ha sido la primavera más alegre. En la calle nos zurraron los mossos, la #spanishrevolution es poco más que un hashtag y al esfuerzo habitual para solucionar el día a día en estos tiempos de crisis se suman el desencanto y la frustración de que nada mejora. Hay un clima general enrarecido y contagioso, de dificultad y desánimo.

En mi caso tuve unas semanas complicadas, me sacaron una muela de juicio con la mala suerte de que se produjo una comunicación bucosinusal. Había que intervenir de nuevo pero se retrasó por una infección de la bacteria Escherichia coli (antes del boom mediático para fortuna de mi hipocondría). Estuve de baja y perdí seis kilos en un mes y medio. Fue aburrido y agotador. También es cierto que aproveché la enfermedad y la imposibilidad de masticar para regular mi ligero sobrepeso con una dieta más equilibrada y algo de ejercicio. No me quejo, no sería justo, cada uno lleva lo suyo como puede.

Esta semana se celebra el Sónar y pronto empieza el verano. En Barcelona suele haber un rollo especial estos días gracias al festival. La gente tiene ganas de pasarlo bien. Hay mil fiestas en playas, terrazas y clubs. Robert Hood estará el jueves 16 en el Nitsa. Será la mejor forma de celebrar el final de esta primavera oscura.

Leave a comment