Mark Frost y el sentido de Twin Peaks

Mark Frost es escritor, guionista y productor. Este año ha publicado Segundo Objetivo (Ediciones B, 2008), una novela ambientada en la Segunda Guerra Mundial, pero Frost es reconocido, o debería serlo, como coautor, junto a David Lynch, de Twin Peaks. Ante la curiosidad por qué narra uno de los creadores de la serie, me pregunto qué elementos en común tendrá con Twin Peaks. La respuesta es ninguno. Segundo Objetivo es un thriller impecable, una historia de intriga sobre nazis que se infiltran en las líneas aliadas en el último intento de Hitler antes de perder la guerra. La novela tiene un planteamiento claramente cinematográfico, como demuestra su forma de presentar los personajes, entrelazar las tramas y plantear las escenas para el desarrollo de la acción. En esta novela todo tiene una explicación, los acontecimientos se suceden con clara vocación de thriller sin los excesos o carencias que estos suelen tener. Su literatura es sobria, sin apenas adornos, y el peso del argumento y su recreación histórica son más importantes.

Por lo tanto, ¿Quién es Mark Frost? Y sobre todo, ¿Cuál fue su papel en el desarrollo de Twin Peaks?

Mark Frost se hizo un nombre en televisión durante los tres años que trabajó en Hill Street Blues como guionista y director ocasional, trabajo por el cual fue nominado a un Emmy en 1984. Colaboró en otros productos tanto para televisión como cine hasta que un agente, Tony Krantz, le puso en contacto con David Lynch: “One of our mutual agents thought it would be interesting to put us together and see what happened”. Una de sus primeras colaboraciones fue escribir el guión de una película que Lynch producía, era una adaptación del libro de Anthony Summers sobre Marilyn Monroe, Goddess. Pero la película finalmente no se hizo. En 1988 crearon la productora, Lynch/Frost Productions, y en 1990 realizaron Twin Peaks por encargo de la ABC. En una entrevista con el periodista Luke Ford, Frost explica su conexión con Lynch:

“We both had an outsiders mentality. I had never embraced the industry as a way of life. I saw it as a way to make a living. I had many interests beyond film and television. David was the same way. We both had some wild ideas about how to shake things up”.

Frost también da pistas sobre la personalidad de Lynch y el sentido de sus trabajos:

David’s strength and weakness is that he is often able to transcend story because he’s such a master creating mood. His failing is that he’s not a strong storyteller. He doesn’t have a lot of interest in telling a story. He’s not as interested in character as fragments of personality. He’s a surrealist.

En cinefantastico.com, Javier J. Valencia, autor de Twin Peaks: 625 Líneas en el Futuro (Recerca Editorial), explica la importancia de la colaboración entre ambos para el desarrollo de la serie:

Twin Peaks es la obra de David Lynch y Mark Frost principalmente, y es muy difícil que un cerebro solo desarrolle una serie de este formato. El verdadero conocedor del medio televisivo era Frost, y no es difícil suponer que suyas fueron las tramas que tanto engancharon a los espectadores de entrada. Era tan importante el uno como el otro, y el reconocimiento debería estar al 50%, pero solo uno de los dos apareció en la portada de la revista Time… A este respecto, Frost declaró que llegó a sentirse un poco como Paul McCartney tras la muerte de John Lennon. De repente Lennon parecía el único responsable del éxito de los Beatles, cuando lo cierto es que Twin Peaks sin Frost hubiera sido algo completamente distinto, del mismo modo que lo hubiera sido sin Lynch.

Lo cierto es que los trabajos posteriores de Mark Frost no han trascendido como sí han hecho los de David Lynch. Frost juega a golf, ha escrito varios thrillers de éxito, como su primera novela The List of Seven (QPD, 1993), y fracasó al participar en el guión de la película Los Cuatro Fantásticos. Sus otras colaboraciones en televisión y cine, como guionista o productor tampoco se han acercado al éxito que consiguió con Twin Peaks. Sobre su relación con Hollywood declaró lo siguiente:

It’s a time-honored path to the top throughout history. Hollywood is like a medieval courtiers system. There are fiefdoms of power that are like principalities where money and power get concentrated. Those people behave like the Medicis, usually with the same lack of moral acuity. They are city-states. That’s human nature.

Para Quim Casas, autor del libro David Lynch (Cátedra, 2007), “Frost se adentró con conocimiento de causa en los dominios de Lynch, y no es decabellado pensar que el escritor actuara de contrapunto en la elaboración de las líneas maestras de Twin Peaks, frenando o apoyando, según el momento, las invenciones de Lynch respecto al género televisivo”. Casas concluye con, probablemente, la mejor descripción del tandem creativo: “Twin Peaks surgió como la obra compartida de alguien que entendía los resortes de la ficción televisiva y alguien que quería dinamitarlos”.

Mark Frost en Imdb y Wikipedia

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