Profe, ¿y la merienda?

Son las cuatro de la tarde en la Habana, en la sede cubana de la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe. Hace dos horas que he empezado* mi clase del módulo de Innovación en las Políticas Publicas, de la Diplomatura de Innovación y Desarrollo de la Universidad de la Habana.

En el exterior la temperatura es de 30º y en el aula hace calor, pero he tenido que corregir la orientación de la rejilla del aire acondicionado, que me daba directamente en la cara.

El tema de mi módulo es Administración y Gobierno Electrónico, y no es sencillo de explicar en un país donde el contraste entre el nivel cultural y talento de su gente, y la realidad del desarrollo económico y social son tan acusados.

Al principio estaba un poco tenso e inseguro sobre cómo enfocar un tema tan estratégico para el desarrollo de la sociedad y la eficiencia de la administración, ya que en Cuba, entre otros aspectos, las infraestructuras de comunicaciones no son las mas adecuadas para su puesta en práctica:

- 10% de la población dispone de teléfono móvil.

- 2,9% se conectó a Internet en los últimos doce meses (mas de la mitad desde el centro de trabajo o educativo).

- El precio de las telecomunicaciones es inaccesible para la mayoría de la población.

- La velocidad promedio de transferencia en Internet oscila entre 5-10 Kb/s, debido a la falta de una conexión por fibra óptica con el exterior. Esta conectividad esta previsto hacerla con un cable submarino hasta Venezuela (puesta en marcha prevista para 2011).

Iniciamos la clase con un trabajo en equipo para la definición conjunta de la administración electrónica: Objetivos, beneficios, alcance, impacto en los ciudadanos, canales de acceso, requerimientos, etc… Mi sorpresa, muy positiva, fue que en unos veinte minutos habíamos llegado a un resultado consensuado y completo. A partir de ahí me di cuenta de todo seria mucho mas fácil de lo que pensaba.

El hilo conductor de la clase del primer día fue la LAECSP (Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos). Cuando me empezaba a sentir cómodo y se había establecido un diálogo muy fluido entre nosotros, uno de los alumnos me dice: “Profe, ¿y la merienda?”. Entonces me di cuenta de que llevábamos dos horas de sesión y reclamaban el lógico descanso, que otros llaman “coffee break”, más moderno…

Durante la merienda tuve la oportunidad de conversar con algunos alumnos y me quedé sumamente impresionado por el altísimo nivel de conocimiento e interés sobre España de la mayoría. Uno de los alumnos, apellidado Pujol, me hizo recordar las principales causas que provocaron el inicio de la guerra civil española, la dureza de la posguerra y la ejemplaridad de la transición. El amigo Pujol fue tan detallista que incluyó claves como el atentado de Carrero Blanco, la elección de Adolfo Suárez para liderar el inicio de la transición, y el definitivo papel del rey durante el episodio del 23F.

Esta breve conversación y la experiencia durante el resto de las clases me sirvieron para constatar el altísimo grado de preparación del pueblo de Cuba, que es consciente de su realidad y que quiere prepararse para el futuro.

El mismo alumno, Pujol, me preguntó el segundo día de clase sobre la neutralidad de la red y el debate sobre las tarifas planas del acceso a Internet ¡por móvil! En Cuba no se puede acceder desde el móvil a Internet, y en las llamadas de voz pagan los dos: el que llama y el que recibe…

Se interesaron mucho por los avances tecnológicos: Banda ancha móvil (conectividad inalámbrica), smartphones (especialmente el iPhone), las tabletas (iPad), la TDT, etc. Estaban encantados con mi iPhone.

Al finalizar la clase les dije que lo más importante de lo que había explicado y con lo que se tenían que quedar era con los conceptos, y otro alumno me dijo: “Profe, ¿no podemos quedarnos también con el iPhone?“

*Este post está escrito por mi padre, también publicado en el blog de NAE.

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